domingo, 22 de enero de 2017

Poemas Bilingües de Carlos Alvarado-Larroucau

Oloron-Ste-Marie


La belle Anna d'Oloron, dame transocéanique


En mémoire d’Anna Larroucau, ma trisaïeule (Oloron, 1864 – Mendoza, 1956),
15 ans, immigrante solitaire, soeur aînée de 15 frères,
Pasionaria courageuse, hirondelle voyageuse

Ton regard de ciel épars, ligne infinie de l’éternité
augure d'un futur inquiétant,
 une mer houleuse te confronte
Le vent frappe les voiles
et te dépeint les idées

Elles t’inondent les questions, 
la réponse est Sècheresse
le signe ne précède pas tes enigmes
Et encore moins les renferme... 
tes questions ne terminent jamais
elles sont le fruit de l’Adieu
elles s'étalent tout au long de l’Atlantique
Et s’exilent dans un lointain éloigné

 Dans tes malles il n’y a pas de réponses
Il n’y qu’une vieille poupée
dame « comme il faut »…
Ton reliquaire: l’âme d’Aquitaine
Terre de Somport
Fleurs d’Orthez
Une boucle de ton père
Un cil de ta mère
Ton nez et ton goût se suspendent dans la mémoire
Pour ne pas oublier, 
dans ta tête, tu fais et refais
des vieilles recettes
Tes yeux de cieux se chargent de lourds orages
Et du courant impétueux des gaves

Dans ta poche le portrait de Mémé
Et sans cesse tu répètes
 pour exorciser l'oubli:
Anne Loustalet, fille de Jeanne et de Joseph…

En vain, tu cherches dans les malles, les sacs et les colis
Là-dedans tu ne retrouves pas
le trop que tu as déjà perdu
fors, cette petite poupée, dame « comme il faut »
Jalousement tu serres contre ton sein
un vieux dictionnaire…
ouvert à la lettre « A » : Atlantique, Argentine et Amour…
Tout prolonge
l’âpre goût de l’Adieu...

Carlos Alvarado-Larroucau, Des Cours d'eau, Paris, L'Harmattan, 2013.

Dama Anna

Tu mirada de cielo disperso, 
línea infinita de la eternidad
Augura un futuro inquietante, 
un mar embravecido te hace frente
el viento golpea la velas
 y te despeina las ideas

te inundan las preguntas, 
la respuesta es Sequía
el signo no precede tus enigmas
ni mucho menos los encierra...
tus preguntas no terminan nunca
son el fruto del Adiós,
surco de mil manzanas rojas flotando en el océano
se extienden a lo largo del Atlántico...
y se exilian en una alejada lejanía...

En tu maleta no hay respuestas
sólo una vieja muñeca
dama, “comme il faut”...
Tu relicario: el alma de Aquitania:
Tierra de Somport,
Flores de Orthez
Un rizo de tu padre
Una pestaña de tu madre
Tu nariz y tu gusto se suspenden en la memoria
para no olvidar, en tu cabeza haces, deshaces y rehaces
viejas recetas.
Tus ojos de cielo se cargan con grandes tormentas,
y con la corriente impetuosa de los Gaves.

En tu bolsillo el retrato de Memé...
y sin cesar te repites
para exorcisar el olvido:
Anne Loustalet, fille de Jeanne et de Joseph...

En vano buscas en arcones, bolsos y maletas,
 allí no encuentras
lo mucho que ya has perdido,
sólo aquella muñequita, dama “comme il faut”,
celosamente aprietas contra el pecho un viejo diccionario...

Abierto en la “A”:
 Atlantique, Argentine et Amour...
 todo prolonga
el salobre gusto del Adios...
...

Je suis aussi... Poemas bilingües de Carlos Alvarado-Larroucau


Menacé de silence par la voix usurpatrice
Je suis aussi femme
Effrayé par la lame sacrificielle
Je suis aussi femme
Heurté dans la rue par l’épaule majestueuse
Je suis aussi femme
Pénétré par le regard de la rage
Je suis aussi femme
D’examen en examen dans la reprise
Je suis aussi femme
Ecarté en otage en exil de devise
Je suis aussi femme
Monnaie miroir de Troque muette
Je suis aussi femme
Mer de tous les orphelins
Je suis aussi femme.

La langue de Lilith sur celle d’Eve…
Une plume à la main
Une plume à la tête
Une pharaonne effacée des obélisques
Stèle oubliée des firmaments
Beaucoup plus qu’un coffret à fils
Tanière convoitée
Je suis aussi femme.

Marmonnements des sorcières
Murmures des vierges
Mugissement des mères
Clapotements des langues
Insatisfaction des mots
Je suis aussi femme.

Et debout et à tes côtés pour nous affranchir
Avide désirante et désirée
Peau pour l’amour des mots
Corps blason et corps pointe
Corps contre le corps officiel
Corps d’amour
Je suis aussi femme

Regarde-moi, Légionnaire
Regarde-moi en face, moi ton allié
Dans le désert il ne nous reste que l’alliance
Sororité sonore des femmes nous emboîtant
Nous tous, droits dans le combat
Ta lutte femme n’est pas la lutte de tes lèvres
Ta lutte c’est la lutte des oubliés du monde
Et que nous sommes nombreux !
Nombreux, je suis aussi femme
Je suis : Légion !


*
Soy también…

Amenazado de silencio por la voz usurpadora
soy también mujer
Pavorido por el puñal del sacrificio
soy también mujer
Embestido en la calle por el hombro majestuoso
soy también mujer
Penetrado por la mirada de la rabia
soy también mujer
de examen en examen, en el remiendo
soy también mujer
separado como rehén en exilio de divisa
soy también mujer
Moneda espejito, de trueque mudo
soy también mujer
Madre-Mar de todos los huérfanos
soy también mujer

La lengua de Lilith sobre la de Eva
una pluma en la mano
una pluma en la cabeza
Faraona borrada de los obeliscos
Estela olvidada de los firmamentos
Mucho más que un cofre de hilos-hijos
Guarida codiciada
soy también mujer

Refunfuños de las brujas
Murmullos de las vírgenes
Mugidos de las madres
chapoteos de las lenguas
insatisfacción de las palabras
soy también mujer

y de pie y a tu lado para librarnos
ávida, deseante y deseada
piel por el amor de las palabras
cuerpo blasón y cuerpo punta
cuerpo contra el cuerpo oficial
Cuerpo de amor
soy también mujer

Mírame legionaria
mírame de frente, yo tu aliado
en el desierto sólo nos queda la alianza
Sororalidad sonora de mujeres rodeándonos
nosotros todos, firmes en el combate
Tu lucha mujer no es la lucha de tus labios
Tu lucha es la lucha de los olvidados del mundo
¡Y qué numerosos somos!
Numeroso soy también mujer
Soy: ¡Legión!

Buscando a Gastón, de Carlos Alvarado-Larroucau



Gastón de Buenos Aires, un chico como cualquier otro, pero este se parecía al actor americano Dante Basco. Una noche de verano, él conoció una chica en un boliche. Se dieron cita durante toda una semana.

Una tarde, al caer el sol, Gastón la acompañó a su casa, frente al parque Las Heras. Gastón se fue quedando y quedando, noche tras noche, en el pequeño departamento. Ella le dió las llaves y comenzaron un apasionado romance.

Ella vió que el documento de identidad de Gastón estaba repasado, sobre escrito; creía no conocer el verdadero nombre de su hombre. Cuantos más regalos él le hacía, ella más desconfiaba. Gastón estaba desempleado y esto no mejoraba su imagen. Para ella el cariño crecía junto al recelo. Eran tan jóvenes que el diálogo de lo importante era siempre aplazado. Ella lo amaba y estaba segura que él también la amaba. Gastón la observaba y la complacía en todo, él nunca necesitó preguntarle lo qué le gustaba; conocía con precisión lo que ella adoraba. Él simple y dócilmente se aplicaba a complacerla. Para él la relación se resumía en amor y placer. Gastón, aunque nunca asumió haber fijado allí domicilio se quedó, como un animal desamparado que ha encontrado cariño, refugio y comida.

Una noche regresando cansada del trabajo, al cruzar el parque lo vio junto a otra. Ellos parecían salir de su casa, de su propia casa. Ella creyó en lo que veía. Se cruzaron los tres. Él le presentó esa otra mujer, y no se quedó con su amada. Sin explicaciones, los sospechosos se fueron juntos como extraños en la noche, remontando la avenida ya desierta. Una luz dorada se prendía y se apagaba con la sombra de un árbol que el viento frío despeinaba. La novia despechada regresó precipitadamente a la casa, a oler las almohadas, todo estaba en orden, limpio y paralizado. Bajo su almohadón una tierna nota de Gastón. Ella lloró. Esa fue la gota de agua que al destemplar el vidrio quebró la lámpara encendida. La casa quedó a oscuras.

A la mañana siguiente, ella cambió la cerradura. Por la tarde Gastón le pidió explicaciones. Ella no le dijo nada, sólo le pidió que se fuera y no regresara. Tal vez también y con tono hiriente, le dijo que aun no estaba preparada para convivir con él. Gastón bajó la cabeza se fue y no regresó. Desde ese entonces ya han pasado más de veinte años, ella aun lo busca para pedirle explicaciones, para entablar el diálogo nunca iniciado. Ella ha comprendido que no existe el olvido, sólo el suspenso.

Todas las tardes, ella se sienta junto a su hijo en el parque, como esperando. Tal vez con el íntimo deseo de querer generar un último hechizo, convoca a Gastón restregando el dólar de plata de 1883 que él le regaló en la primera cita. En silencio, desespera, no sabe cómo buscarlo... ella cree que el nombre de su amante no era Gastón y que aquel documento, verdaderamente, estaba adulterado.


©Carlos Alvarado-Larroucau

viernes, 20 de enero de 2017

Poema CON TINTA DE AMAPOLAS, de Carlos Alvarado Larroucau



Con tinta de amapolas
se escriben los asuntos del alma
con tintas de amapolas
se escribe la memoria del sueño
con tinta de amapolas diseño un refugio,
un escudo, un vuelo y un cielo
porque el alma tiene de amapola
el color, lo suave, lo frágil
las arrugas y también lo etéreo
lo efímero y lo que se lleva el viento
y de ella un color que se queda en la pupila todo un invierno
amapola, alita silvestre, que se va con el frío y vuelve con el sol
y acompaña al trigo y al labriego
se alimenta de luz y se cierra en las noches
y su pétalo es bueno para elevarse al cielo
y de ella saco la tinta para ecribirte primero
con tinta de amapolas
tinta mi casa, tinto mi vino, tinte de luz
con tinta de amapolas lo tiño primero
por que su cáliz tiene de beso
por que puede que te vean roja y puede que te vean negra
quien quiera que te vea pobre, quien quiera que te vea rica
del alma extraigo la tinta, extraje ideas, extraeré primaveras
para acercarme a tu amapola o a tu espiga jactanciosa
voy y vengo como pétalo a la deriva en un viento rojo de sueños
y en mi vuelo aprendo el canto y aprendo a extraer la tinta
tinta de amapolas
tinta de besos

tinta para escribirte, yo primero...

Alvarado Larroucau, Carlos, Yerba Buena, Tucumán, Argentina, Lucio Piérola Ediciones, 2007.